Afortunadamente hasta el año pasado siempre había circulado por esta carretera de objetivos con mis conocidos, e incluso tuve la misma suerte de ir a la misma velocidad que ellos. Pero de repente un día me salí por la cuneta, me quedé tumbada en el suelo observando lo cruel y frustrante que puede ser el mero hecho de quedarte aparcado a un lado viendo como los demás avanzan. Ahora sé que nuestras carreteras podrán cruzarse o pasar cerca, quizás en una intersección o en un puente volvamos a tener el mismo sentido durante un breve lapsus de tiempo. Gracias a los pequeños imprevistos que ofrece la vida comprendí (o almenos algo mas de lo que ya sabía) la importancia de tener nuestros objetivos y perseguirlos a nuestra manera, que aunque esto lo pasemos por alto en el día a día, es lo que más echamos de menos cuando nos privan de ellos.
lunes, 2 de enero de 2012
¿Quién sabe?
Afortunadamente hasta el año pasado siempre había circulado por esta carretera de objetivos con mis conocidos, e incluso tuve la misma suerte de ir a la misma velocidad que ellos. Pero de repente un día me salí por la cuneta, me quedé tumbada en el suelo observando lo cruel y frustrante que puede ser el mero hecho de quedarte aparcado a un lado viendo como los demás avanzan. Ahora sé que nuestras carreteras podrán cruzarse o pasar cerca, quizás en una intersección o en un puente volvamos a tener el mismo sentido durante un breve lapsus de tiempo. Gracias a los pequeños imprevistos que ofrece la vida comprendí (o almenos algo mas de lo que ya sabía) la importancia de tener nuestros objetivos y perseguirlos a nuestra manera, que aunque esto lo pasemos por alto en el día a día, es lo que más echamos de menos cuando nos privan de ellos.
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